Digitalización forzada en escenario de pérdida y recesión

La necesidad ha derribado barreras mentales y culturales para comprar online

Las pymes han pasado de estar algo conscientes de la importancia de tener una presencia online a constatar que la crisis los ha pillado sin herramientas para afrontar un confinamiento. Bien sea porque no tenían ni idea de cómo trabajar con su equipo a distancia o porque – y esto es tan triste como lo anterior- no han sido capaces de vender online lo que vendían en físico, a un público cautivo- nunca mejor dicho- y necesitado.

Empresas que se resistían al cambio ahora han visto en tiempo récord lo que la tecnología puede hacer por ellas. En los próximos meses veremos que empresas tradicionales se vuelven digitales, lo que debía ser un proceso mucho más lento de interiorizar. No todas, muchas seguirán con viejos hábitos, pero otras habrán cambiado para siempre.

Usuarios que se resistían al cambio también han derribado barreras culturales o mentales para lanzarse a las compras en línea incluso a utilizar la banca en línea. El número de pedidos de comestibles realizados por usuarios de entre 50 y 60 años han sido al parecer cuatro veces mayor durante esta crisis. Cuando se ha tratado de que era digital o nada, lo digital ha entrado en la vida de las personas hasta ese momento escépticas. Lo virtual se ha vuelto ineludible como solución para mitigar los riesgos de transmisión del virus y la utilización de soluciones digitales puede volverse permanente si las personas siguen siendo cautelosas y evitan salir a comprar.

Las soluciones digitales aumentarán en los próximos meses

El mensaje se está volviendo más fácil de entender. La necesidad de soporte digital en cada tipo de empresa solo aumentará los próximos meses.

La pandemia ha derribado también las barreras entre lo profesional y lo privado. De la misma manera abrupta en que lo digital ha entrado en la vida de muchas personas, todos hemos entrado en los hogares de aquellos que estaban sólo destinados a formar parte de nuestro entorno profesional. Hemos conocido sus hijos, sus mascotas y entornos personales varios, cosa impensable hace apenas dos meses.

Los cambios abruptos a los que hemos asistido tendrán mayor o menor duración en el tiempo, en función de los estilos de liderazgo, de mentalidad y de formas de trabajo que tenga cada estructura empresarial.

El progreso de las empresas en este nuevo panorama estará vinculado a su capacidad de innovar y de crear una cultura digital fuerte basada en la confianza en los equipos, en el cuidado y en el respeto de las personas y en la transparencia del trabajo.

Son tiempos de revisión y de adaptación de nuestra visión y de nuestros propósitos para el futuro, y de focalizarnos en aquello que genera valor. A pesar de su impacto devastador, de esta crisis las empresas- lamentablemente no todas- saldremos reforzadas con más resistencia y agilidad y sobre todo con más sentido de humanidad.

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