La industria agroalimentaria y los retos de su digitalización

La digitalización impulsa la industria agroalimentaria. Tecnologías como Big Data permiten aumentar la productividad y la competitividad de la industria y garantizar el uso más sostenible de los recursos.

El uso de la tecnología en la industria agroalimentaria, actividad indispensable para la vida humana dada su capacidad de convertir los recursos naturales en alimentos, está aún en fase inicial pero aumenta cada día.

La industria agroalimentaria tiene como tarea pendiente alinearse con la naturaleza, los consumidores y los productores y debe hacerlo cuanto antes.

Tiene efectos dañinos para el medio ambiente: destrucción de bosques y ecosistemas, pérdida de agro diversidad, emisiones de gases, desperdicio de alimentos, destrucción del paisaje.

No está a la altura de grandes necesidades de la sociedad en materia de nutrición (desnutrición, obesidad, pobreza alimentaria, escándalos alimentarios).

Y no promueve un sistema de repartición de riquezas justo y equilibrado que disuada a pequeñas explotaciones de abandonar las tierras y las zonas rurales.

La digitalización y sus efectos en la industria agroalimentaria

La utilización de las nuevas tecnologías en el sector agro resulta crucial para aliviar, sino solucionar, muchos de estos desajustes cuyas consecuencias nefastas están condicionando nuestra sobrevivencia.

Es evidente que una de las causas del COVID19 es la deforestación a gran escala empujada por el incremento de la agricultura intensiva a nivel mundial.

El modelo de producción masiva está agotado y la transición hacia una economía sostenible sólo puede lograrse con la tecnología.

Con el Big Data -volúmenes masivos de datos digitales de una amplia gama de fuentes como granjas, estaciones meteorológicas, teléfonos móviles, redes sociales- surgen nuevas oportunidades para el sector. Su análisis en tiempo real permite la obtención de nuevos conocimientos de gran valor económico para la toma de decisiones de producción y gestión de todos los actores de la cadena agroalimentaria.

La tecnología permite a los agricultores hoy en día reducir los costes de insumos, mejorar los rendimientos y aumentar la rentabilidad gracias a herramientas que proporcionan pronósticos meteorológicos detallados, predicciones sobre infestaciones de plagas y hongos, sistemas de información de gestión agrícola o plataformas digitales para analizar la salud de los cultivos.

Desafíos y oportunidades, pero también riesgos

Los cambios disruptivos ya están en marcha y no hay debate sobre si la industria agroalimentaria debe transformarse digitalmente o no, sino cómo debe hacerlo.

Los datos agrícolas y alimentarios combinados con tecnologías digitales y técnicas informáticas ofrecen nuevas y prometedoras rutas para hacer más productivo, rentable y sostenible el agronegocio.

Sin embargo, al mismo tiempo la digitalización del sector podría dar lugar a escenarios no deseados de poca protección de derechos de privacidad y propiedad de los datos agrícolas recopilados o de repartición desigual de los beneficios por obtener.

Equipos de alta tecnología, aplicaciones móviles e imágenes de satélite son capaces de proporcionar mucha información sobre las actividades de una granja sin que el agricultor haya consentido expresamente la recopilación de dichos datos. Los problemas derivados de la falta de consentimiento pueden generar desconfianza en el agricultor hacia la digitalización.

Encuestas especializadas muestran su preocupación por la manera en la que se recopilan, procesan y utilizan sus datos agrícolas. Los datos relativos a las propiedades del suelo, sus rendimientos o las técnicas agrícolas utilizadas pueden ser considerados confidenciales.

Por los momentos hay poco consenso en torno a este tema. Sectores de la sociedad y de la industria abogan por dar el poder a los agricultores para aumentar el control sobre los flujos de datos recopilados mientras hay opositores a la concesión de derechos de propiedad exclusivos sobre datos digitales de carácter no personal porque esto limitaría el potencial de innovación de la economía digital.

Nuevas relaciones de poder en la industria agroalimentaria digitalizada

Como resultado de la transformación digital de la industria agroalimentaria han irrumpido en el sector agrícola, tradicional por excelencia, nuevos actores como los proveedores de tecnología, start ups de Big Data y grandes empresas tecnológicas.

El surgimiento de estos nuevos actores va acompañado del enorme interés de cada uno de ellos por explotar los datos agrícolas, para extraer de ellos valor económico y la consiguiente preocupante concentración de poder de mercado de los principales proveedores de insumos.

Asistimos a una creciente tendencia de alianzas estratégicas entre empresas fabricantes de insumos para los mercados de maquinaria, fertilizantes, químicos y semillas, para capitalizar la enorme cantidad de datos por el sector con la ayuda del Big Data.

Por otra parte, las nuevas tecnologías agrícolas tienden a aplicarse en grandes granjas o empresas agrícolas bien equipadas con maquinaria de tecnología avanzada, en detrimento de unidades de producción agrícola más pequeñas con menos recursos de todo tipo.  Como consecuencia, podría producirse una distribución desigual de los beneficios que la tecnología puede aportar.

La transformación digital de la industria agroalimentaria es imparable y esperada, pero debe ser dirigida correctamente en beneficio de toda la cadena de valor de la industria.

Fuente: Katarzyna Kosior / Van der Ploeg, J.D.

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