La nueva cara del brushing, envíos de semillas sospechosos

Este verano miles de personas en todo el mundo, en particular de EE.UU, Canadá, Francia, Israel y Reino Unido han recibido paquetes sospechosos con semillas, todos provenientes de China.

Paquetes con semillas de lavanda, mostaza, col o menta, que no habían sido encargados y que en plena pandemia han provocado más preocupación que en condiciones normales.

Mientras las autoridades de los países receptores recomendaban no abrirlas, mucho menos sembrarlas, y por el contrario, destruirlas o entregarlas, empezaron a llegar paquetes similares, esta vez con bisutería.

Miles de artículos sobre estos envíos se han publicado este verano, con teorías diversas en cuanto a su origen como: estafa, compras por error, operación de marketing…

Las investigaciones determinaron que se trataba de semillas normales y corrientes de plantas comunes y que los envíos podían deberse probablemente a la práctica denominada “brushing” en la jerga del comercio electrónico.

¿En qué consiste esta estafa ligada al comercio electrónico denominada brushing?

El brushing consiste en impulsar artificialmente las calificaciones y reseñas de un vendedor en un comercio electrónico, mediante compras ficticias.

El vendedor crea cuentas falsas en la plataforma de comercio electrónico, como Amazon y Alibaba, con direcciones postales y números de teléfono que deben ser reales. Estas cuentas realizan pedidos “reales”. Como las plataformas de venta online -en su mayoría- solo permiten dejar comentarios cuando el producto es enviado y recibido, se ven obligados a realizar envíos de productos baratos o de muy poco valor comercial.

Así es como los vendedores fraudulentos pueden autocalificarse con 5 estrellas y escribir reseñas muy positivas sobre su tienda y productos.

La manera de recopilar datos reales suele hacerse a través de publicaciones. En estas publicaciones se solicitan datos de contacto personales a cambio de recibir pequeños paquetes de regalo, de Amazon por ejemplo. Pero pueden obtenerse también de cualquier otro soporte no seguro.

Jan Goward, quien cultiva todo tipo de semillas en su jardín de Reino Unido, no tiene ni idea de cómo el remitente misterioso consiguió hacerse con sus datos personales, ya que dice comprar sus semillas sólo en Ebay. Al recibir el paquete publicó la fotografía en un grupo de jardineros de Facebook. Otro usuario lo contactó para decirle que había recibido el mismo paquete con el mismo contenido en su casa de Portugal.

¿Es nuevo el fraude del brushing?

Esta práctica no es nueva. Ya el The Wall Street Journal en marzo del 2015 alertaba sobre el “arte oscuro de la falsificación de ventas de Alibaba”.

El periódico se refería a la misma práctica, pero con una variante: el vendedor fraudulento solicitaba la compra ficticia y pagaba al que aceptara realizarla. Los brushers hacían los pedidos pagando con el dinero adelantado, y los vendedores luego les enviaban paquetes vacíos o con baratijas sin valor. Los brushers escribían entonces las reseñas positivas, impulsando al vendedor dentro de la plataforma.

El verano pasado Amazon aconsejaba a sus usuarios cambiar sus contraseñas, dada la aparición de testimonios de receptores de envíos raros no solicitados desde China.

Este tipo de estafa se conoce desde hace por lo menos 5 años. Sin embargo, ha llamado la atención el alcance global de la práctica. Ha suscitado mayor preocupación porque los envíos no solicitados provienen del mismo lugar de origen de la pandemia que azota al mundo entero desde principios del año.

Las investigaciones siguen su curso en los principales países afectados. China Post ha informado por su parte que las etiquetas con orígenes chinos han sido falsificadas.

Las consecuencias de esta práctica deben de ser analizadas. No sólo porque los envíos podrían llegar a ser menos banales que los que hemos visto, sino porque implican claras violaciones de datos personales.

Fuente: Le Monde, The Guardian, The Wall Street Journal.

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