Los comercios de proximidad en el escenario post Covid

La crisis que atravesamos cambió para siempre el comportamiento de los consumidores. Nunca pensamos que estaríamos confinados durante tanto tiempo y que durante ese período sólo podríamos comprar en los negocios de proximidad o por internet.

Esta situación impensable a principios del 2020 ha quedado anclada en nuestras vidas marcando en ella un antes y un después.

En los últimos meses han cambiado las aspiraciones del consumidor y con ellas el comercio se rediseña poco a poco. 

Comercios de proximidad y compras en línea, nuevas aspiraciones

El consumidor busca personalización, trato humano y la disponibilidad inmediata de los productos que necesita. El sentimiento de urgencia se ha exacerbado por diversas razones y una de ellas es la supervivencia.

Muchos comercios de proximidad están satisfaciendo perfectamente estas aspiraciones, conscientes de su ventaja comparativa en relación con los comercios digitales nativos.

Aquellos que se están preocupando por brindar experiencias en la tienda y por asesorar a sus visitantes sobre su mejor opción de compra, al tiempo de mejorar su presencia online, son los que realmente han comprendido lo que quiere el consumidor post COVID.

La necesidad de disponibilidad inmediata ha puesto en duda la expansión geográfica de las cadenas de valor, con lo cual el comercio internacional también se está reconfigurando.

La recomposición de las cadenas de valor, otra oportunidad para los comercios locales

El que, en plena pandemia, el mundo entero dependiese de China para abastecerse de mascarillas de protección, ha iniciado una reflexión y un movimiento de reindustrialización en Europa muy importante.

La crisis puso en evidencia la dependencia de países europeos a economías como la china, tradicionalmente con mano de obra más barata.

Hacia ellas se deslocalizaron las producciones intensivas en mano de obra, desindustrializando progresivamente las economías más desarrolladas.

En los últimos meses, ha bajado significativamente la parte de productos ensamblados en China, en el total de las exportaciones chinas, en gran parte por la voluntad de numerosos países de protegerse contra los efectos negativos de la mundialización y romper su relación de dependencia con dicho país.

Por otra parte, los costes laborales por unidad en los países emergentes han alcanzado los de economías industriales (en China, los sueldos aumentan en 20% cada año). Otros factores que influyen en la relocalización son los costos de transporte, los retrasos y la incertidumbre en las entregas.

Esta nueva realidad puede ser también muy favorable para las pymes locales. La fabricación local ha cobrado importancia y es difícil que volvamos a descuidarla.

Además, las personas somos cada vez más sensibles a los bienes de consumo de calidad, durables y respetuosos del medio ambiente, factores que también impulsan el consumo en negocios de proximidad.

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